Duelo gestacional

"Nacer es empezar a morir, la muerte es lo único que sabemos que ocurrirá algún día, sin embargo es el tema más tabú de nuestra sociedad."
-Ana Hernandez Huet-



Es cierto que la muerte es algo tan natural como el nacimiento, la gran diferencia es que la muerte en nuestra sociedad occidental es un tema tabú, un tema incomodo, negativo y a la hora de hablarlo pareciera ser incluso hasta de mal gusto.


A lo largo de la vida nos enfrentamos a distintos duelos, muchos de ellos sin ser considerados como tal.


La palabra "duelo" proviene del termino latino "dolor", asociado a la reacción natural a la pérdida de algo o alguien, lo que incluye aprender a vivir sin ello.


En el 2014 tomamos la decisión de querer ser padres nuevamente (después de 12 años de mi primer hijo)


Llenos de ilusión rápidamente quedamos embarazados, recuerdo ese escalofrío al ver el positivo, las lágrimas de emoción y el rápido latir de mi corazón! Llevaba años anhelando ser madre nuevamente y en mis manos ese test contenía miles de sueños por cumplir, la resignificación de un embarazo anterior, ilusiones... etc..


Nos abrazamos y lloramos juntos compartiendo la misma emoción.


Recuerdo que después del primer control con el médico decidimos contárselo a mi hijo mayor que tantas veces había pedido un herman@.


Lo sorprendimos con unos canastos en el patio de nuestra casa, y cada canasto sostenía un globo con helio con un mensaje diferente... decía " Felicidades Hermano Mayor" lo despertamos por la mañana y con los ojos bendados lo llevamos hasta el patio... Cuando vio esto sus lágrimas caían, me abrazó fuerte... recuerdo ese abrazo lleno de mensajes de nuestra historia como compañeros de vida desde mis 17 años...

Sonreímos y celebramos la vida...


Hasta que en uno de los controles, en plena ecografía el médico nos dice que hay un problema, no iba todo bien... Estábamos frente a un aborto retenido...





No lo podía creer... me inundó una angustia, pena, miedo, culpa... que hice mal... que había hecho mi cuerpo para rechazar éste embarazo tan deseado...


La espera se era horrible... habíamos decidido esperar por el aborto natural y mientras pasaban los días incluso semanas yo seguía "embarazada" con nauseas por las mañanas, mareos, somnolencia... etc...


Lloré. Y lloré mucho, muchos días, muchas noches...


Me cuestioné y reflexioné sobre el poder de la naturaleza, de lo hermosa y contemplativa que puede llegar a ser, comparé la creación de la vida con un paisaje lleno de naturaleza, rios, flores incluso la misma maternidad en los animales y por otro lado en su dualidad de lo violenta y agresiva que se puede mostrar... como lo estaba siendo la pérdida de mi embarazo, o como en "la ley de la selva" un animal violento ataca a otro para poder alimentarse, o un huracán , terremotos y lo devastador que deja en el paso. Así me sentía yo... En medio de un huracán y en soledad.


La soledad de esos días creo que fué lo que más me chocó, y no hablo de soledad física porque estuve acompañada por mis seres queridos.


Hablo de esa soledad cuando te sientes incomprendida, como si algo malo estuvieras haciendo por sentirte mal, y esta soledad se potenciaba infinitamente cuando escuchaba comentarios tipo : " Agradece que son sólo 9 semanas, imagínate hubieran sido más" o " Es super común! A muchas les pasa" o " No llores!!! Ya vas a quedar embarazada denuevo"


Yo no sólo perdí mi embarazo, perdí los sueños que había creado, perdí la ilusión que había traído a mi vida, perdí la vida que había imaginado junto a este nuevo bebé, perdí muchísimo más, mi duelo no era validado en mi entorno, perdía validez por la cantidad de semanas que tenía lo que hacía que todo lo que yo pudiera sentir me lo tuviera que guardar, ya que si era visto no era comprendido y más bien ridiculizado.


Por no ser un embarazo de término no tenía el “mismo derecho” que la madres que aborta a las 20 o 38 semanas de sentirme mal, puede no ser la misma experiencia, Pero sigue siendo un duelo! Y como tal debe ser visibilidad y respetado.


Yo en ese momento, en ese "presente" estaba frente a una pérdida, y como tal la estaba viviendo con dolor , pena y soledad.


No podía pensar en los argumentos tipo "ya quedarás embarazada denuevo" porque en ése "presente" yo estaba viviendo mi duelo, difícil de entender para muchas personas.


Todo terminó en un legrado ya que mi cuerpo no lo expulsó de manera natural, (me imagino que inconscientemente me negaba a dejarlo ir)


Fué duro, frío y tremenda experiencia que marcó mi vida. Me enseñó muchas cosas de mi, a pesar de todo lo que estaba viviendo, recuerdo una mañana mirar a la montaña y dar gracias por la enseñanza que me estaba dejando todo lo vivido, sabía que detrás de todo proceso díficil y doloroso se albergan tremendas oportunidades de crecimiento y transformación. Por primera vez descubrí de manera consciente que donde hay oscuridad también hay una inmensa luz brillante.


Y desde esa profunda conexión en coherencia conmigo acepté y fluí con el proceso, honrar a esa alma que vino a darme un mensaje potente en mi vida que aunque no se quedó conmigo físicamente, la llevo conmigo en mi corazón, en cada paso que doy y que hoy comparto contigo.




Después de mi formación de Doula quise resignificar éste embarazo y aborto, darle su espacio, hacerlo visible y validarlo. Le dí un nombre e hice un pequeño ritual de agradecimiento, bienvenida y despedida para cerrar el ciclo, ritual que he podido compartir con otras mujeres madres que han vivído o están viviendo un proceso similar.


Si te has sentido reflejada en éstas palabras, lo has vivido o lo estás viviendo, te dejo un abrazo enorme cargado de paz para tu corazón. Te entiendo, te veo te valido y te respeto.


Con Amor

Igna.

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